Automatización · Murcia

Haces lo mismo cada semana. A mano. Y un día se te olvida.

Copiar datos de un sitio a otro, avisar a los mismos, revisar quién falta por contestar, preparar el mismo informe de siempre. Nada de eso tienes que hacerlo tú.

Lo caro no es el rato. Es que dependa de que alguien se acuerde.

Lo que se hace a mano sale bien casi siempre. El problema es el «casi». El día que hay lío se queda sin hacer, y nadie se entera hasta que el cliente llama preguntando.

Y falla justo donde más duele: en el seguimiento. El presupuesto que nadie ha vuelto a mirar. El cliente al que había que llamar la semana pasada. El informe que este mes no ha salido.

Lo que suelo automatizar

Que no se pierda ninguna petición

En Rótulos Marcos, una automatización lee el correo de la empresa y distingue con inteligencia artificial qué mensajes son peticiones de presupuesto. De esas saca los datos del cliente y las mete en el circuito.

Repartir el trabajo y perseguirlo

Cada petición llega a quien la tiene que atender, alguien se la asigna, y si se queda parada, el sistema insiste.

Avisar sin que nadie se acuerde

Recordatorios de cita, avisos de que algo está listo, confirmaciones. En tres de mis clientes el recordatorio sale solo, 24 horas antes.

Los papeles del mes, hechos

Lo que hay que mandarle a la asesora, lo que hay que revisar, el resumen de cómo ha ido. En Amancio Alcaraz la facturación del mes sale en un clic.

Que lo que ya usas hable entre sí

No hace falta tirar nada. Casi siempre se trata de conectar lo que ya tienes, en vez de que lo copie una persona a mano.

Un caso real · Rótulos Marcos

Todo el circuito comercial va solo. Entre la petición por teléfono, por WhatsApp o por correo, se detecta, se le sacan los datos, se reparte entre los comerciales y se insiste cada dos horas hasta que alguien la atiende. ¿Resultado? El dueño dejó de ir comprobando que no se hubiera quedado nadie sin contestar.

Ver todos los casos

Cómo trabajamos

  1. 01

    Hablamos por teléfono

    Me cuentas cómo trabajas y lo que te jode ahora mismo. Si puedo ayudarte, te lo digo. Si no puedo, también te lo digo.

  2. 02

    Voy a tu negocio

    Veo lo que haces, hablo con tu gente y te hago preguntas a montones. Son 100 €, y si trabajas conmigo te los descuento.

  3. 03

    Te hago la propuesta y lo monto

    Todo por escrito, sin tecnicismos. El plazo te lo digo cuando sepa lo que voy a hacer, no antes. Y mientras lo monto no desaparezco: nos vemos cada semana.

¿Qué haces tú cada semana que podría hacerse solo?

Piensa en lo que repites sin pensar. Eso es justo lo que miro cuando voy a tu negocio.

Estamos en Murcia y vamos a verte en persona. Y si no estás en Murcia, nos vemos por videollamada.

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